• Andrea Juliana Herrera Vanegas

    Miembro
    noviembre 25, 2023 at 1:45 am

    Cordial saludo a todos y todas.

    Mi nombre es Andrea Herrera, abogada y especialista en contratación y responsabilidad. En la actualidad me desempeño como abogada litigante y consultora. Así las cosas, me encuentro interesada por aprender y adquirir herramientas sobre las políticas públicas de transición energética, a fin de aplicar estos conocimientos a mi ejercicio profesional. razón por la cual decidí tomar este diplomado.

    Respecto a la pregunta: “¿Qué comprende usted por transición minero energética?” hallo pertinente iniciar la disertación hablando del incremento exponencial en la huella de carbono y cómo desde la I Revolución Industrial el impacto -negativo- del ser humano sobre el planeta ha aumentado exponencialmente, año tras año, empeorando esta situación desde mediados de siglo pasado, con el desarrollo y masificación de nuevas tecnologías, las cuales todavía no han logrado desarrollarse lo suficiente, dejando rastros contaminantes (ver gráfico).

    Tal como lo ha advertido la Organización de las Naciones Unidas, en conjunto con diversos organismos multilaterales y supranacionales, el impacto de la contaminación en el planeta ha llegado a niveles exhorbitantes y, de no tomar acciones efectivas en corto tiempo, también a puntos irreversibles que perjudicarán de manera permanente la calidad de vida en la Tierra.

    En plenos albores de la IV Revolución Industrial, la gran mayoría de los países del planeta siguen dependiendo de los hidrocarburos: sea como medio para sostener su economía al ser extractores/exportadores (caso de LA y El Caribe); o como principales consumidores para el desarollo de sus industrias (v.gr. EE.UU. y China). Tal es el caso, que de acuerdo con los informes de matríz energética de ALyC proyectados por la CEPAL (2021), entre el petróleo, el gas natural y el carbón se ocupa aproximadamente el 76% de los recursos energéticos de la región.

    Teniendo en cuenta este panorama y las revoluciones nanotecnológicas que vienen emergiendo desde mediados de siglo para al desarrollo de nuevas tecnologías, los distintos gobiernos, de las distintas latitudes del mundo, han venido abordando pactos y compromisos para la puesta en marcha de nuevas alternativas para la generación de fuentes de energía partiendo de 3 aspectos fundamentales: sostenibilidad, acceso y la potencial masificación. De ahí los incentivos existentes -y los futuros- para la implementación y democratización de energías alternativas.

    Sin embargo, los distintos ejes de poder han sido conscientes que cambiar de tajo más de dos siglos y medio de dependencia a los combustibles fósiles no es fácil y requiere tiempo, como lo implicará siempre todo cambio de modelo. De allí la importancia de un proceso de transición energética, basado en la siguiente premisa: el cambio en los hábitos de consumo de energía no podrá ser éxitoso y sostenible, si los mecanismos alternativos para la generación de nuevas fuentes de energía no se democratizan y con esto, se hacen esfuerzos mancomunados para la reducción de las brechas en acceso energético (que también ha sido un problema para el acceso conjunto a los desarrollos de nuevas tecnologías por parte de un sinnúmero de comunidades al rededor del mundo).